DARLO TODO
El
hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle distraídamente. Una niñita
se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los
ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el
negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul. “Es para mi hermana”
¿Puede hacer un paquete bien bonito?”, -dice ella-.
El
dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó: “¿Cuánto dinero
tienes?” Sin dudar, ella sacó de su bolsillo un pañuelo todo atadito y fue
deshaciendo los nudos. Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz: “¿Esto
alcanza?” Eran apenas algunas monedas que ella exhibía orgullosa. "Sabe,
quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella
cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella misma. Hoy es su cumpleaños y
este regalo la hará muy feliz porque el collar tiene el mismo color de sus
ojos".
El
hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con
un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde. Y dijo a la
niña: “Toma. Llévalo con cuidado”. Ella salió feliz corriendo y saltando calle
abajo.
Aún
no había terminado el día, cuando una linda joven de cabellos rubios y
maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya
conocido envoltorio deshecho y preguntó: “¿Este collar fue comprado aquí?” -
"Sí señorita" - respondió el dueño de la tienda - “¿Y cuánto costo?”
"¡Ah!”, - exclamó el hombre -. “El precio de cualquier producto de mi
tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente”. La
joven continuó: “¡Pero mi hermana tenía sólo algunas monedas! Este collar es
verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo”.
El
hombre tomó el estuche, rehízo el envoltorio con extremo cariño, colocó la
cinta y lo devolvió a la joven diciéndole: “Ella pagó el precio más alto que
cualquier persona puede pagar. ¡ELLA DIO TODO LO QUE TENIA!” El silencio llenó
la pequeña tienda y cuatro lágrimas rodaron por las caras emocionadas de la
joven y del dueño de la tienda, en cuanto sus manos tomaban el pequeño
envoltorio.
MARTES 22 DE SEPTIEMBRE
Comenzamos dejando unos minutos para meditar esta frase de la Madre Teresa de Calcuta:
"No tenemos en nuestras manos la solución a los problemas del mundo, pero ante los problemas del mundo tenemos nuestras manos"
Por si nos ayuda ....podemos preguntarnos a nivel personal:
-¿ Qué realidad viene a mi corazón en este momento?.
-¿ Cómo me siento ante ella?.
-¿ Me aporta luz esta frase?.
Rezamos juntos....
Sólo Dios puede dar la esperanza... pero tú puedes devolverla a tus hermanos.
Sólo Dios puede dar amor...pero tú puedes enseñar a amar.
Sólo Dios puede dar la paz...pero tu puedes sembrar la unión.
Sólo Dios puede dar la fuerza...pero tú puedes animar al desanimado.
Sólo Dios es el camino...pero tú puedes señalarlo a los otros.
Sólo Dios es la luz... pero tú puedes hacer que brille a los ojos de todos.
Sólo Dios es la vida...pero tú puedes hacer que florezca el deseo de vivir.
Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible... pero tú puedes hacer lo posible.
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